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Algunos operadores buscan innovar con bebidas frías e implementan, sin grandes costos, alternativas que atraen a públicos más jóvenes y mejoran la permanencia en tienda.
Durante el verano, el foco ya no está puesto únicamente en el café caliente tradicional, sino en una oferta fría que combine rapidez operativa, bajo costo de implementación y valor percibido por el cliente.
“La gente busca estar cómoda, fresca, quedarse un rato. Eso no cambia en verano: cambia lo que se toma”, explicó Florencia Quiroga, operadora de la estación YPF Del Golf, ganadores del concurso de baristas de la compañía energética.
En diálogo con Surtidores, la ejecutiva comparte que entre las alternativas que mejor desempeño muestran durante el verano aparecen el té frío saborizado, los lattes fríos y las bebidas a base de café con hielo. Se trata de opciones que no requieren equipamiento adicional complejo y pueden elaborarse con insumos ya disponibles en la mayoría de las tiendas.

El té frío, por ejemplo, se consolida como una bebida transversal, apta para distintos públicos. Su preparación es simple, estandarizable y de bajo margen de error operativo, lo que lo convierte en una alternativa atractiva para estaciones urbanas y de ruta.
En el caso de los lattes fríos saborizados, la combinación de café doble, leche fría, hielo y jarabes permite ampliar la carta sin alterar los flujos de trabajo. Vainilla, caramelo, coco, pistacho y avellana figuran entre los sabores más demandados, con buena aceptación en consumidores jóvenes y habituales.
Uno de los puntos clave para los operadores es que estas bebidas frías no exigen grandes inversiones. “Son productos mucho más simples de usar, que no necesitan licuadoras ni equipamiento extra”, señaló Quiroga. Esto permite incorporarlas sin modificar la infraestructura existente ni sumar tiempos muertos en los turnos de mayor demanda.
Para el verano 2026, la recomendación es trabajar sobre procesos claros, capacitación básica del personal y control de calidad constante, priorizando la repetitividad del producto final.
Más allá del producto, la experiencia empieza a jugar un rol cada vez más relevante. La posibilidad de personalizar bebidas —ya sea con mensajes, dibujos o detalles visuales— se posiciona como un valor agregado que fortalece el vínculo con el cliente y estimula la difusión orgánica en redes sociales.
Este tipo de acciones no apunta a masividad, pero sí a generar recordación y retorno, especialmente en estaciones de cercanía o con alto flujo recurrente.

EL CAFÉ, SIEMPRE EN EL CENTRO
Aun con una carta fría más amplia, el café sigue siendo el eje del negocio. “Podés hacer hamburguesas o no, pero café hacemos todas. Y el café siempre tiene que ser excelente”, remarcó Quiroga.
Limpieza, consistencia en la extracción y cuidado en la presentación continúan siendo condiciones básicas, incluso cuando la bebida se sirve con hielo.
De esta manera, la cafetería fría aparece como una extensión natural de la propuesta tradicional: no reemplaza al café caliente, pero amplía oportunidades de consumo, mejora la permanencia en tienda y refuerza la identidad del punto de venta.
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