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El rediseño del esquema anunciado por el Banco Central reordena expectativas en el mercado, pero no implica automáticamente modificaciones en las pizarras de las Estaciones de Servicio.
El Banco Central sorprendió al mercado con un ajuste en el régimen de bandas cambiarias, que a partir de ahora se moverán en línea con la inflación, dejando atrás un esquema que mostraba claros signos de agotamiento. La medida busca dotar de mayor previsibilidad al tipo de cambio y evitar atrasos, en un contexto donde la estabilidad macroeconómica sigue siendo un objetivo central del Gobierno.
En este marco, desde la consultora Macroview, pusieron el acento rápidamente en el impacto sectorial. Su economista jefe, Facundo Martínez, afirmó a Surtidores que el nuevo esquema cambiario “no es un elemento que per se justifique o implique un cambio en la política de precios de los combustibles”, al relativizar cualquier traslado automático del anuncio a los valores de surtidor.

El experto explicó que los precios de los combustibles en Argentina son libres y responden a una combinación de variables, entre ellas, el tipo de cambio y el precio internacional del petróleo. “Seguramente irán acompañando al valor del dólar y al crudo”, señaló, aunque aclaró que el nivel actual del tipo de cambio dentro de la banda no convalida, por sí solo, ajustes inmediatos en las pizarras.
Desde la mirada de la consultora, el factor que puede tener mayor incidencia en el corto plazo no es cambiario sino fiscal. “Lo más relevante para este mercado es lo que defina el Gobierno con respecto al aumento pendiente del impuesto a los combustibles”, advirtió el analista, al considerar que esa decisión sí podría generar un impacto más directo que la evolución del dólar bajo el nuevo esquema.
Ya en un plano más general, Martínez sostuvo que las medidas anunciadas por el Banco Central “eran esperadas” y apuntan a “reencausar o resetear un esquema cambiario y monetario que estaba agotado”. En ese sentido, interpretó el anuncio como una corrección necesaria antes que como un cambio abrupto de reglas.

El especialista destacó que el aumento del techo de la banda y su indexación a la inflación funcionan principalmente como una señal. “Es solamente un indicio para el mercado, una especie de referencia para las decisiones de los agentes”, explicó, restándole dramatismo a su efecto inmediato sobre los precios.
Para Martínez, lo verdaderamente central del anuncio es la decisión oficial de volver a comprar dólares de manera sistemática. “Lo que importa es lo anunciado con referencia al mercado cambiario: que el Banco Central y/o el Tesoro van a reiniciar la compra de dólares para pagar deuda y recomposición de reservas”, detalló.
Ese giro en el rol del sector público abre un nuevo escenario que, según el análisis de la entidad será “más justo al inicio, más demandado”, lo que podría derivar en un tipo de cambio que acompañe la inflación en un promedio de largo plazo. “Habrá que ir viendo los timing y la cuantía del proceso”, concluyó el entrevistado, aunque valoró como positivo que el Gobierno encare esta etapa y atienda las necesidades de la macro sin trasladar tensiones innecesarias a sectores sensibles como el de los combustibles.
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