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Al igual que en el resto del mundo, en nuestro país el uso de vehículos que consumen energía eléctrica demoran su utilización masiva debido a la falta de puestos de carga y por el vacío legal que aún persiste sobre el tema. Empresarios locales desarrollaron modelos económicos y ecológicos que analizan destinar al mercado internacional
Todas las naciones evalúan alternativas para sustituir el uso de hidrocarburos por otro tipo de energías menos contaminantes y renovables. En las más avanzadas – sobre todo en Europa – hay mayor interés por adoptar para los sistemas de transporte otros combustibles que reemplacen a los derivados del petróleo, pero la falta de estímulos fiscales para el sector privado posterga la transformación de la matriz.
El arquitecto Miguel Ángel Bravo, titular y creador de la Compañía Argentina de Automóviles, la empresa que desarrolló el RodOn, el primer citycar eléctrico argentino para dos personas, señala que “el principal problema que enfrentan estos vehículos modernos pasa por la falta de estaciones de carga”. Si bien algunos modelos disponen de una autonomía de hasta 100 km y completar la batería lleva apenas entre seis u ocho horas, en el momento en que el usuario realiza un viaje y se aleja de los enchufes de su propia casa, enfrenta serias complicaciones para abastecerse.
En nuestro país la ley de tránsito impide expresamente el uso de autos eléctricos. No obstante, la firma local fue el centro de la atención en la feria Tecnópolis al presentar un prototipo hecho a pedido del Ministerio de Ciencia y Tecnología, que fue el primero de una serie de cuatro autos eléctricos fabricados en toda la historia de Latinoamérica.
Según precisó Bravo el rodado que estuvo a la vista en la exposición recorre 100 kilómetros de distancia con tan sólo cuatro pesos y sirve de acumulador de energía ante cortes de electricidad, además de contar con una autonomía de 70 Km y alcanzar una velocidad máxima de 30 Km/hora.
La Compañía Argentina de Automóviles está realizando gestiones en Estados Unidos y Uruguay para empezar a producir y desarrollar nuevas tecnologías. Incluso hay negociaciones avanzadas con Gobiernos locales para implementar estos dispositivos en los sistemas de transporte público.
Uno de los proyectos que tiene en proceso de la elaboración la firma es el “Auto Popular Argentino“, que dispone motorización alternativa y combinada, ya que en la tracción delantera será eléctrico y atrás a explosión. De acuerdo a los valores de mercado costaría entre 12 y 15 mil dólares. Para concretar estos ambiciosos desafíos Bravo busca conseguir financiamiento por parte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y también del Gobierno Nacional, tal cual ocurrió con otros combustibles al principio de su gestación, como la industria del GNC y de los Biocombustibles.
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