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Tanto empresarios como trabajadores de las estaciones de servicio enviaron una presentación para plantear modificaciones en las relaciones comerciales que la petrolera mantiene con las Pymes. No se descartan medidas de fuerza contra la compañía en caso de que no haya respuestas
El sentimiento de los dirigentes de la actividad es ambiguo. Por un lado entienden que las nuevas autoridades de la petrolera recién se están interiorizando en los asuntos operativos que implica la gestión de tamaña compañía y reconocen la necesidad de darle un margen de tiempo para evaluar el trato con las bocas de expendio. Pero al mismo tiempo tienen la certeza que desde el Gobierno conocen bien de cerca las problemáticas del rubro, teniendo en cuenta que ya fueron planteadas en reiteradas oportunidades en el Ministerio de Planificación. Los funcionarios se comprometieron a revisar los temas pero la preocupación surge porque hasta ahora no los convocaron a negociar.
Oscar Díaz, presidente de
El Gobierno podría ceder en el primer punto con el objetivo de mejorar el abastecimiento durante los fines de semana largos, cuando los operadores deben depositar una suma muy importante de dinero en la cuenta de YPF para tener stock. En algunos casos la falta de efectivo los obliga a comprar menos cantidad de productos y es allí cuando se producen los faltantes.
El impuesto al cheque en cambio tendría algo más de resistencia. Los inconvenientes de caja que vive el sector público son ahora evidentes y desde el Gobierno ofrecerán mayor firmeza para evitar que disminuyan los ingresos. En el país hay algo más de 4125 estaciones de servicio, de las cuales 1.600 son de la marca, y en promedio cada una de ellas paga 20.000 pesos mensuales por la bancarización de los depósitos al proveedor. Algunos comercios duplican y hasta triplican la cifra.
Según informó Walter Acuña, tesorero de
En el encuentro también reclamarán el traspaso del personal que presta funciones en las estaciones propias de YPF que hoy están afiliados bajo otra ala gremial que consideran externa al sector.
Los dos actores que participan de la comercialización de los combustibles se mostraron confiados en que la nueva etapa podría ser más positiva que la anterior, cuando estaba administrada por el grupo Repsol. De todas maneras aseguran que el apoyo no será incondicional y aclaran que continuarán con las demandas que vienen desde hace mucho tiempo. Tanto la cámara empresaria como el sindicato advierten que no se descartan medidas de fuerza.
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