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Hay menos problemas de abastecimiento, aunque no sólo por esfuerzos de los proveedores, sino también porque cayó la demanda de combustibles. El precio de las naftas se incrementó hasta un 15% en algunas marcas y la escalada podría continuar en los próximos días. Gran incertidumbre ante la posibilidad de que el Gobierno tome el control de YPF
La intervención del Gobierno Nacional no pasó desapercibida. Como era de esperar, el ojo en la lupa sobre las petroleras trajo consecuencias sobre el mercado de los combustibles. En general, disminuyeron los faltantes de productos, subieron los precios y las compañías empezaron a cumplir con los cupos que establecen los contratos con las bocas de expendio.
Ricardo Stella, Presidente de la Cámara de Expendedores de Salta, informó que tanto Refinor como Shell, las dos petroleras además de YPF de gran presencia en la zona, tienen productos permanentemente. Desde que se tomaron medidas para presionar sobre el abastecimiento no se notan faltantes en la calle, salvo por momentos en los puntos de YPF, por ser la preferida de los consumidores por su bajo costo. No hay colas como antes, asegura.
En el último mes hubo una importante retracción en las ventas. Por otra parte, el precio de las naftas sufrió varios ajustes en lo que va del año. En la última semana los puntos de venta de Shell, Oíl, Refinor y Esso remarcaron las pizarras hasta un 2,5 por ciernto, llevando el litro de nafta súper cerca de superar los 7 pesos.
La variación se produjo después que YPF decidió actualizar los importes hasta un 9 por ciento, tras varios meses de congelamiento. Según estiman desde el sector, en todo 2012 el costo de los combustibles podría incrementarse en un 40. En caso de que el Gobierno tome el control de YPF – ya sea comprando acciones o a través de empresarios afines – Stella considera que no se solucionaría el problema de fondo. El déficit productivo requiere de un plan de largo plazo y de inversiones en exploración en nuevos yacimientos y refinerías, que demoran varios años para obtener resultados positivos.
En torno a las diferencias entre la petrolera y las estaciones de servicio, el dirigente entiende que el estado tampoco es una garantía. Como aspecto positivo mencionó que podría mejorar el dialogo, pero basándose en la experiencia anterior, previo a la privatización, aclaró que no era fácil llegar a las autoridades. En este contexto, prefiere no especular sobre el futuro de la actividad. A su entender es incierto, ya que poco se sabe acerca de las definiciones que analiza el oficialismo.
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