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Así analizan los expendedores la posibilidad de sancionar un nuevo marco jurídico que impida la integración vertical de la actividad. En la audiencia de la semana pasada, el Gobierno se comprometió a apoyar la iniciativa y sólo hizo preguntas sobre dos temas: la forma en que las petroleras deberían desinvertir en la actividad y los precios al consumidor
A pocos días del encuentro con Amado Bouodu, los dirigentes de
El presidente de la entidad, Oscar Díaz comentó que presentó un proyecto propio diseñado por su cámara. Detalló que marca algunas diferencias con el que elaboró el Diputado Nacional José Brillo, que también será discutido en
Una de las distinciones pasa por la metodología en que las petroleras deberían desinvertir en la actividad minorista. Para los estacioneros se debería llevar adelante reduciendo la participación de mercado al ritmo de un 25 por ciento por año para que en un plazo de cuatro años queden fuera del negocio. La medida apunta contra el volumen y no sobre la cantidad de bocas propias de los proveedores. Asimismo, tampoco se obliga a las compañías a desprenderse del edificio o patrimonio para evitar medidas legales sino que se impide la explotación comercial. Pueden quedarse con el inmueble pero no despachar naftas, precisó Díaz.
La iniciativa de Brillo, en cambio, plantea la enajenación de las estaciones de servicio oficiales en una extensión de 5 años, sin establecer una progresión. De esta manera, las empresas podrían esperar hasta el quinto período para retirarse de la actividad. Asimismo, el texto presentado por el Diputado del Movimiento Popular Neuquino establece que las petroleras no puedan ofrecer productos al sector minorista. Díaz entiende que a veces se torna difícil separar cual venta es al por menor y cual al por mayor y por eso el proyecto de Cecha impide a las empresas la venta de combustibles para consumo propio.
La iniciativa de los expendedores aclara que los operadores de bandera disponen de una opción de prórroga de dos años para continuar con los contratos de suministro y aclara que esta opción no necesita estar explícitamente expresada en el papel firmado con la petrolera.
Las expectativas son positivas. El empresario contó que Boudou escuchó atentamente el proyecto y que sólo indagó sobre dos cuestiones que preocupan al oficialismo: los tiempos de la des-inversión y los precios al consumidor. Díaz respondió que al igual que en otras actividades, el valor del producto se maneja en función de la oferta y la demanda, y que además en nuestro país gran parte de las bocas de expendio ya funcionan bajo el sistema de compra-venta. Les dejamos en claro que los costos van a ser regulados en función del mercado y no van a irse por las nubes, mencionó, a tiempo que reconoció que Boudou en ningún momento se mostró crítico.
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