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Hasta fines del año pasado, la petrolera era considerada pionera en desarrollo y calificada como fundamental en el crecimiento del país. Después de ocho años de lazos fraternos, para el oficialismo se transformó en una compañía que actúa de la misma manera que los colonizadores cuando se llevaban todo y no dejaban nada
El vínculo entre el kirchnerismo y la empresa más importante del país mantuvo sus cimentos hasta comienzos de este año, cuando el Gobierno empezó a hacer cuentas y descubrió que la crisis energética estaba complicando las cuentas de la macroeconomía mucho más de lo que se esperaba. Las importaciones en energía sumarán al finalizar este período 9.000 millones de dólares complicando aún más el deficitario saldo de la balanza comercial.
Hasta no hace mucho tiempo, la relación entre Cristina y Repsol estuvo colmada de elogios y felicitaciones. En septiembre de 2009, durante la puesta en marcha de una plataforma petrolera off shore en el Golfo San Jorge, Cristina se dirigió hacia el CEO de la empresa de la siguiente manera: “Quiero agradecer al ingeniero Eskenazi y a su empresa por creer y seguir apostando como siempre lo hizo por el país. Encontrar empresarios argentinos que crean en su propio país no es fácil. Siempre ha sido mucho más rentable colocar los activos fuera del país“, sentenció. Un año más tarde, cuando la compañía anunció el descubrimiento de yacimientos de gas y crudo no convencional expresó: “Aquí, la prueba del resultado exitoso de la incorporación del socio argentino“. En otra oportunidad le agradeció sus esfuerzos y hasta mostró un lazo personal: Querido amigo Sebastián Eskenazi.
En Junio de 2005 Néstor Kirchner recibió al titular de Repsol, Antonio Brufau para analizar la posibilidad de capitalizar a Enarsa y explotar yacimientos ubicados en el sur argentino mediante la financiación del Grupo español. La idea era construir una Petrobras argentina, pero como era de esperar, a los pocos meses de sus anuncios se constató que no hubo avances trascendentes en la exploración de nuevos pozos petroleros. El encuentro fue cordial y ambas figuras aseguraron que se iniciaba un camino de negocios conjuntos.
Sin embargo, con el correr de los años, el crecimiento de la economía y del parque automotor desnudó la descapitalización sufrida por el sector durante más de una década. Las bajas en la producción de crudo y en gas parecían no poder esconderse, pero desde el Gobierno Nacional se encargaron de explicar que todo funcionaba de manera correcta. Pese a que la realidad era evidente, en julio del año pasado, el por entonces Ministro de Economía, Amado Boudou negaba que haya inconvenientes con el suministro de naftas: “Yo estuve andando y no veo faltantes, aseguraba. Puede haber alguna cola adicional“, explicaba. Hasta estos días, se defendió a la empresa a capa y espada.
Llegando a 2012, la presidente tuvo un cambio radical de su discurso y calificó al empresario como un banquero, acusándolo de obtener ganancias millonarias sin invertir en la producción. Sus palabras llamaron la atención, porque después de todo la actitud de YPF se mantuvo en línea desde los comienzos de la era K. El enojo de Cristina tenía que ver con la decisión de la empresa de girar casi la totalidad de las utilidades generadas en 2011 justo en el momento en que las arcas nacionales están sedientas de dólares.
Cuando la ficción se tornó insostenible,
Asimismo, las denuncias presentadas ante
Olvidándose de un historial de más de ocho años de lazos fraternos, en un discurso público la primera mandataria llegó a comparar a YPF con los colonizadores del siglo XVII. Cristina apuntó contra la empresa y dijo que no podemos volver a las épocas del Virreinato – del Río de
En este contexto las compañías petroleras se mantienen a la expectativa y esperan definiciones oficiales para retomar la actividad. La estrategia del oficialismo es mandar al frente de batalla a los Gobiernos Provinciales para analizar en el despacho las decisiones de fondo. Así, y con un Parlamento adicto a la voluntad del Ejecutivo, no se descarta que por estos días llegue al recinto algún proyecto que tenga como objetivo el caso YPF.
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