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Para los trabajadores la medida soluciona los problemas de la gente y disminuye los riesgos de flexibilización laboral. Consideran que no es la salida de fondo pero ven con buenos ojos que el Gobierno intervenga. No obstante, piden que en paralelo se fomenten las inversiones para aumentar la capacidad de refinación porque se trabaja al límite
Los trabajadores que prestan funciones en los puntos de venta de combustibles sienten que después de mucho tiempo el sector ha concentrado la atención que necesita. Por tratarse de un servicio público fundamental, entienden que el Estado nacional debe tener una mayor intervención para asegurar que no falten naftas en las estaciones de servicio. Las declaraciones del Ministro de Planificación Julio de Vido y otros funcionarios de la cartera energética alimentaron las expectativas de los sindicatos ante un reclamo que aclaran, lleva varios años sin ser atendido.
En declaraciones a la prensa, De Vido advirtió que ante los inconvenientes que están teniendo los automovilistas para conseguir combustibles – principalmente nafta súper y gasoil se están analizando mecanismos para responder a los problemas que presenta el mercado y mencionó la posibilidad de que el Gobierno importe los productos a través de Enarsa. Asimismo acusó a las petroleras al denunciar que “quieren obligarnos a que los precios locales sigan a los internacionales pero de ninguna manera vamos a ceder a esta extorsión.
El titular de Sindicato Unidos Petroleros del Estado de Mendoza (SUPE) Jorge Córdova se mostró optimista con la nueva medida porque de esta manera se evitan suspensiones de personal, licencias forzadas y reducciones de la jornada laboral. Algunos comercios del interior pasan varios días sin stock en los tanques y lleva a los empresarios a analizar la manera de abaratar los costos fijos, entre los que también entran como variable de ajuste los sueldos.
No obstante, el dirigente dijo que la intención del Gobierno de importar combustibles es una buena alternativa, teniendo en cuenta la urgencia del sector, pero no la vemos como una salida de fondo. Tomó como referencia la situación de la refinería de Lujan de Cuyo, en Mendoza, que según el sindicalista opera al 100 por ciento de su capacidad y no puede incrementar la producción. Hacen falta inversiones para salir del cuello de botella, expresó.
De ahí que aconseja construir nuevas refinerías porque las cuentas del Estado no podrán eternamente hacerse cargo de las compras de naftas.
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