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Gustavo Pérego, director de la consultora ABECEB aseguró que la aplicación del sendero de aumentos fijado por el Gobierno reduce la rentabilidad del sector, ya que todos los gastos operativos sí se rigen por la alta inflación.
Ya pasaron casi dos meses desde que el Gobierno Nacional fijó un sendero de aumentos para la nafta y el gasoil a través del programa Precios Justos, acuerdo que implicó un tope mensual de subas hasta marzo del corriente año.
Pero desde aquel entonces a la fecha, la inflación se mantuvo al alza de manera constante (el 2022 cerró en 94,8 por ciento), por lo que se teme que nuevamente las Estaciones de Servicio pierdan rentabilidad por la diferencia dada entre los valores de venta al público y los incrementos que poseen en sus costos del día a día.
“Si el principal ingreso en términos de volumen está influenciado o reducido a un importe menor, se cobra un piso que está desfasado y no se llega a los valores de la inflación. Es decir, hay un retraso que nunca alcanza a tener un precio real y, por ende, el sector gana menos”, explicó Gustavo Pérego, director de la consultora ABECEB.
“Se complica mucho la lógica del negocio, la rentabilidad, porque todo el resto se debe pagar por fuera y esos gastos no tienen Precios Justos”, amplió en conversación con surtidores.com.ar.
Y aunque las Estaciones de Servicio cuentan con otros negocios aledaños que ayudan en la ecuación económica mensual, como por ejemplo las tiendas de conveniencia, el especialista apuntó a que el mercado no está alineado de punta a punta, sino que está “intervenido” en varias facetas, por lo que “terminan habiendo ganadores y perdedores”.
“Te intervienen en el monto del combustible, del gas o del petróleo en boca de pozo, intervienen la refinación y luego, el estacionero está estrangulado porque tiene un margen chico con una lógica de aumento de costos operativos e impositivos, como también inversiones que le consumen el dinero”, manifestó.
¿QUÉ PODRÍA PASAR A FUTURO?
En otras industrias menos controladas, cuando se dan diferencias notorias entre los importes establecidos por Precios Justos y la inflación, o incluso cuando hay faltantes de los productos incorporados en el programa, el acuerdo con los negocios involucrados suele romperse fácilmente. Sin embargo, en el caso del sector expendedor, habría una mayor dificultad.
“No se puede hacer porque las Estaciones de Servicio ganan un porcentaje sobre lo que se vende de combustible, por lo que en muchos casos no tienen la capacidad de abrirse”, sostuvo Pérego.
Y si bien sólo quedarían dos aumentos bajo el sendero fijado por el Gobierno, no sorprendería que se intente replicar para los próximos meses del año, no sólo por el propio incremento de la demanda tras la temporada veraniega, sino también por lo que significa que 2023 sea un año electoral.
“Habrá que ver cómo está la sequía, la inflación y cuánto se puede retener el dólar para generar expectativas a futuro entre el interfinanciero y el oficial. Pero en un año electoral, los Gobiernos intentan retrasar la suba del dólar como también intervenir en segmentos de la cadena para intentar hacer una baja temporal de precios y generar sensación de mejora en el ingreso. Hecho que genera que los empresarios vean cómo resguardarse frente a las posibles intervenciones, suponiendo una inflación cercana a los tres dígitos”, opinó el director de ABECEB.
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