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Según expertos durante este año se profundizaron problemas conocidos como la caída de la producción de hidrocarburos y la dependencia a la importación de combustibles. Proponen precios adecuados y reglas claras para fomentar la capitalización del sector
El 2011 transcurrió con los mismos problemas que Argentina viene arrastrando desde hace varios años y que están caracterizados por la caída constante en la producción de hidrocarburos, el déficit en la capacidad para atender la demanda de derivados combustibles y la necesidad creciente de recurrir a la importación, sobre todo de GNL y gas oil. Nuestro país ha perdido su condición de autosuficiente en términos energéticos y resulta preocupante que, terminando el año, aún no se conozca el nivel de reservas de petróleo y gas que tenía el país a fines del 2010. Así resumió el Ing. Jorge Gaimaro, Secretario del Instituto Argentino de Energía General Mosconi la situación que atraviesa la actividad.
Para salir de la crisis, Gaimaro considera imprescindible incrementar la exploración de hidrocarburos en cuencas tradicionales, no tradicionales y en el off shore. A la vez propone impulsar proyectos hidroeléctricos en cartera y encaminar la actividad nuclear de manera segura, económica y eficiente. Entre algunos de los ejemplos que resultaron exitosos resaltó la cuenca del Golfo de San Jorge en 1907;
Para el experto, el gobierno ha tomado cuenta de estas dificultades y ha comenzado a admitir, aunque tardía y muy tímidamente, lo que ha venido negando y la realidad terminó por imponer. El mantenimiento indiscriminado de los subsidios energéticos se convirtió en una carga pesada e insostenible para el equilibrio de las cuentas públicas, reconoció. Sin embargo, explicó que era necesario desarticularlos gradualmente cuando la economía atravesaba una etapa expansiva. Los subsidios energéticos el año pasado treparon a 26.000 mil millones de pesos.
La importación de combustibles es una de las mayores preocupaciones que hoy vive el país porque ha alcanzado el 10 por ciento del total que se consume en las estaciones de servicio. Argentina en 2006 tenía un saldo comercial positivo para el sector de 5600 millones de dólares, mientras que este año terminará con un saldo negativo estimado de 3000 millones.
En torno a las tarifas y los precios de la energía, el Secretario del IAE aconseja encuadrarlos en los marcos y normas vigentes para asegurar un adecuado flujo de inversiones. Las importaciones crecerán en los próximos años tanto en volumen como en precio, al tiempo que los precios internos de la energía deprimidos alentarán por su parte el crecimiento ya insostenible de los subsidios.
Es auspicioso el panorama que se abre a futuro si se logra poner en producción los recientes anuncios de hallazgos de recursos no convencionales de shale gas y shale oil. Creo que con señales previsibles y una organización adecuada que vaya más allá de la coyuntura se podrían atraer las inversiones necesarias. Hoy es todo un desafío y hará falta mucha inteligencia, sostuvo.
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