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Un diputado de la provincia de Córdoba objetó el valor de artículos sensibles y la arbitraria restricción, en cuanto a la oferta, de ciertos tipos, calidades o cantidades. “Dejan al público consumidor cautivo de una lista acotada y gravosamente onerosa”, afirmó.
Oscar González, diputado por el espacio Hacemos por Córdoba, de esa provincia, presentó oportunamente un Proyecto de Ley para reclamar que las Estaciones de Servicio aseguren al público, suficiente variedad de alternativas, pesos, medidas, cantidades, contenidos y precios de productos alimenticios o bebidas de toda índole, de modo de garantizar el derecho del consumidor a elegir en términos razonables, la propuesta que más se adapte a su necesidad y posibilidad.
La iniciativa busca regular de modo más específico las relaciones, modalidades o prácticas de consumo en los ámbitos caracterizados como “áreas de servicio”, que a la par de suministrar combustibles para vehículos, ofrecen tradicionalmente prestaciones complementarias destinadas al transeúnte.
Según González, este tipo de actividad “viene generando conflictos, quejas y en estricto rigor de los hechos, situaciones reñidas con la ética comercial y con los principios sostenidos por la legislación que tutela la defensa del consumidor”.
De acuerdo al texto de la propuesta, los reclamos se generan “no sólo por precios exorbitantes de ciertos productos sensibles, sino también por la arbitraria restricción, en cuanto a la oferta, de ciertos tipos, calidades o cantidades, dejando al público consumidor cautivo de una lista acotada y gravosamente onerosa”.
El diputado afirma a modo de ejemplo, que en áreas de servicio de máxima circulación de la Provincia, sólo se venden ciertas bebidas -como la elemental agua mineral- en envases de medio litro; con lo que una familia tipo que ocasionalmente y por consecuencia de la travesía en curso, se encuentra con la única posibilidad de efectuar compras en el establecimiento, en vez de adquirir uno o dos envases de litro o litro y medio -que debieran ser accesibles por su generalidad de consumo en cualquier ámbito-, debe comprar su equivalente en la única medida disponible, con el consiguiente impacto en el precio y quizá, en la merma de satisfacer razonablemente una necesidad de las personas -grupo familiar u otro tipo de colectivo- que se encuentran viajando.
El proyecto finalmente, obliga a todas y cada una de las Estaciones de Servicio emplazadas en el territorio provincial a garantizar de modo razonable la opción en la relación de consumo, así como brindar coherencia al ordenamiento jurídico local.
Imbéciles, imbéciles en todas partes.
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