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Desde la Cámara de Expendedores de Formosa impulsan una serie de medidas tributarias y crediticias para enfrentar las deudas generadas en la etapa del aislamiento social obligatorio del año pasado. Alerta por contagios en playeros.
La crisis de las Estaciones de Servicio se profundiza mientras las cámaras insisten ante las autoridades por medidas de asistencia al sector tanto a nivel nacional como en cada provincia.
En este estado de situación, el presidente de la Cámara de Formosa, Ángel Luis Bigatti, denunció que los expendedores están inmersos en un “infierno fiscal” y aseveró que ya no tienen capacidad de hacer frente a los impuestos.
Además advirtió que sus colegas de la región hoy en día poseen sumas millonarias en saldos a favor de ingresos brutos, pero que el fisco no los reconoce al momento de descontar obligaciones impositivas.
En ese sentido llamó a que las autoridades consideren más allá de la pandemia, en dejar de aplicar retenciones y percepciones a las naftas y el gasoil, porque dijo que “terminan pagando impuestos por brindar un servicio y mover dinero ajeno, que en este caso pertenece a las petroleras y al Estado”.
Asimismo expresó la propuesta de revisar el cumulo de deudas en concepto de IVA y de Convenio 931 de la ley de contratos de trabajo, aplicados el año de crisis sanitaria y pidió que desde el gobierno se habilite una línea de créditos a tasa 0 por ciento.
“Uno de esos préstamos debería ser para el pago de las contribuciones patronales y laborales atrasadas con un plazo de 24 cuotas y el segundo destinarlo al pago del IVA, pero con 48 cuotas de plazo”, reclamó Bigatti.
PREOCUPACION POR LOS TRABAJADORES DEL SECTOR
Por otra parte, luego de hacer un relevamiento sobre las nuevas cepas de COVID que acosan a la población formoseña, el dirigente adelantó que pedirá al Comité Sanitario de la provincia “especial prioridad” para que se vacune los empleados de las Estaciones de Servicio.
“Sucede que nuestros planteles de trabajo son en su mayoría muy jóvenes. Se comprobó que la cepa Manaos ingresó a nuestro territorio, con el agravante que ataca a las personas de menor edad ya que los mayores están casi todos vacunados”, alertó.
“El problema surge en el hecho de que el virus no se manifiesta con síntomas precisos en los primeros 7 días de incubación y como los trabajadores no se dan cuenta de que están infectados, terminan en cuestión de horas en terapia intensiva”, explicó Bigatti.
“Necesitamos que los jóvenes estén protegidos ya que no saben que están enfermos y esta cepa no les da tiempo al tratamiento”, subrayó el directivo.
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