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La Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, Sala "B" rechazó la apelación de la compañía Esso por el accidente de un cliente que resbaló al pisar una mancha aceitosa y le produjo importantes heridas. Los jueces manifestaron que la playa de maniobras de una estación de servicio carece de zonas vedadas a la circulación de peatones
La caída ocurrió en proximidades de los surtidores de combustible, sector en que los automóviles se detienen, lo que haría verosímil que en el sitio del accidente existiera una mancha de aceite lubricante de motor proveniente de algún vehículo o que estuviera esparcido gasoil, sostiene el fallo. Incluso los testigos negaron que la damnificada se cayera de manera espontánea, o que tropezara en el piso.
Descartado el hecho de que la cliente haya sufrido el tropezón por factores exclusivamente subjetivos, (como el descuido, la propia torpeza, la alteración del organismo o de los sentidos), los legistas consideraron que en lugares como el citado no puede asombrar que se vuelque líquidos sobre el piso.
El informe pericial apoya la hipótesis de una especial seguridad del solado, predispuesto por la rugosidad del psio para evitar el desplazamiento ingobernable de los vehículos que allí se detienen y circulan. Pero las peculiaridades del pavimento articulado no autorizan a descartar definitivamente que la presencia de aceites u otro elemento de por sí resbaladizos concurran para provocar un accidente, señalan en la sentencia.
El argumento que dio sustento al fallo sostiene enfáticamente que el piso de una estación de servicio, como es usual de advertir, se ensucia, se mancha; en él se derrama agua y otros fluídos. Carece de zonas vedadas a la circulación de peatones en general, o para automovilistas que al descender del rodado, no tienen restringido el paso para utilizar cualesquiera de los servicios allí instalados, sanitarios incluidos, razón por la cual se desestimo el recurso de queja de la compañía.
Asimismo se reafirmaron cada uno los agravios como el daño moral, por considerar el Tribunal que la sumatoria de lo referido basta para afectar espiritualmente a una persona de la edad de la actora, sobre todo porque no habiendo perdido el conocimiento, se encuentra en una ambulancia en camino hacia un hospital, circunstancias que razonablemente crearían gran preocupación en cualquier accidentado, que suma al dolor físico la inquietud por las consecuencias que las lesiones todavía no definidas, pudieran tener. Es lógico pensar en el desasosiego, temor e inquietudes que debió haber padecido, que en principio no debería minimizarse como si se tratara de un accidente doméstico, subrayaron finalmente.
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