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La escasez de naftas y gasoil provoca que los automovilistas peregrinen de una estación a otra hasta conseguir combustible donde abastecerse. La coyuntura propone clientes más volátiles y echa por tierra las campañas de fidelización
Sin combustibles para despachar es imposible pretender retener los clientes que supimos ganar en tantos años. La frase pertenece a un experimentado estacionero que observa impávido como los automovilistas, asiduos concurrentes a su establecimiento, siguen de largo ante la falta de naftas y gasoil.
Es que sin producto los consumidores son cada vez más volátiles y menos fieles. Intentando abastecerse peregrinan por distintas bocas de expendio ya sin importar su ubicación ni el precio. Lejos quedó la preferencia por una estación de servicio y su reputación, la escasez barrió con las campañas de fidelización.
La situación no es la misma entre las marcas: durante 2009, YPF aumentó sus ventas en
Desde la compañía adjudican que el aumento de la demanda tiene su origen en la calidad de los productos pero lo que verdaderamente influye es el precio de sus combustibles, que es en promedio, entre un 5 y un 9 por ciento (según su tipo) lo que genera una alta demanda sobre sus estaciones de servicio.
Según opinan representantes del sector, el pico de consumo que se produce en YPF provoca quiebres de stocks originando sobre las demás expendedoras una situación que denominan de derrame, es decir mayores ventas por efectos de la migración de clientes. Sin embargo consideran que una vez normalizado el suministro el índice de apropiación es ínfimo ya que la diferencia en el surtidor sigue siendo la variable más influyente a la hora de decidir una estación de servicio.
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