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El recorte de volúmenes aplicado por la distribuidora de combustibles DAPSA a las estaciones sin bandera obligó a sus propietarios a proveerse de negocios colegas pero a precio de surtidor al que le aplican un pequeño recargo. Admiten que lo hacen para no bajar las persianas y mantener al personal
Hace algunas semanas atrás, los expendedores independientes denunciaron que Destilería Argentina de Petróleo recortó los despachos de gasoil y naftas un 50 por ciento poniendo en riesgo de cierre a las estaciones de servicio Blancas que se abastecían de esa compañía. La determinación de DAPSA obligó a los empresarios a valerse de canales de aprovisionamiento alternativos como ser otros distribuidores pero la gran mayoría también tiene acotado su cupo de entregas.
En este escenario, los estacioneros comenzaron a recurrir a negocios colegas para aprovisionarse de combustibles aunque a precio de surtidor. A este le aplican un pequeño recargo, usualmente de 20 centavos, componiendo de esta forma su precio de venta al público.
Según admitió un operador que se desempeña en este segmento, lo hacemos para no bajar las persianas y mantener al personal. Y se queja de que a pesar de haber denunciado la situación en distintos organismos, nadie toma nota de lo que les sucede. Nos condenan al cierre, señaló.
Promesas incumplidas
Hace tan solo dos años atrás, cuando el Secretario de Comercio Guillermo Moreno los recibía en su despacho y les aseguraba que todas aquellas estaciones que pretendan tener una marca lo podrán hacer hasta que no quede ninguna sin bandera, los empresarios de este rubro imaginaban un futuro próspero y posible. Incluso se diagramó una prueba piloto en cuatro negocios, tres ubicados en el Gran Buenos Aires (Pacheco, Tigre y San Fernando) y el restante en la provincia de Río Negro, uno por cada petrolera, que nunca se cumplió.
Hoy el escenario es desalentador y las 500 estaciones de este tipo están sentenciadas a desaparecer. Al momento de evaluar los factores que explican este sombrío presente no dudar en señalar a Moreno como único responsable. “Moreno es el verdugo. Nos prometió que iba a embanderar a las estaciones blancas, que iba a asegurar el abastecimiento pleno y mejorar los precios, y no cumplió con nada de eso“, señaló el presidente de
“En lo que sí cumplió es en que, como nos dijo, para lograr rentabilidad había que concretar el cierre de 1.500 estaciones. Lo logró con creces: en todo el sector se cerraron 3.200 de 2004 para acá, con 50.000 trabajos que se perdieron en el mismo período“, disparó el directivo.
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