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A pesar de ser un 10 por ciento más caros, el despacho de esta variedad escala al ritmo de los dos dígitos, mientras que los de menor calidad bajan o se mantienen sin cambios. Expendedores explican las razones de este fenómeno de consumo.
El mercado de los combustibles es muy particular. A diferencia de lo que sucede con otros rubros de la economía, donde crece la demanda de los productos más económicos en desmedro de los más caros, en las Estaciones de Servicio los automovilistas argentinos se inclinan por las variedades de mayor calidad, y por ende de mayor precio.
Así lo deja entrever el último informe del Ministerio de Energía y Minería respecto a las ventas al público. Sostiene que en abril el consumo interanual de naftas subió un promedio de 8,5 por ciento, tracccionado por la mejora en las premium del 24,8.
Un comportamiento similar se ve en gasoil sin azufre. Allí, la suba fue del 25,9 en abril mientras que su competidor, el G2, continúa en franco retroceso consolidando una tendencia negativa que se profundiza con el correr de los meses.
¿Cuáles son las razones de esta preferencia? “Si analizamos las ultimas noticias del mercado automotor, referidas al alza en los patentamientos de nuevas unidades en el primer trimestre de 2017 (respecto al mismo período del año anterior), es fácil encontrar el correlato del incremento en el despacho de naftas y diesel Premium superior al 20 por ciento”, analiza Miguel de Paoli, ex presidente de la Cámara de Expendedores del Chaco.
El empresario explica que lejos de ser este un escenario novedoso, las variaciones son frecuentes. “Durante la década del 90, el gasoil con Impuesto Interno cero hizo que las automotrices ofrezcan a los consumidores versiones diesel en todas las gamas (livianos y utilitarios). En la década pasada, el precio subsidiado del GNC generó una proliferación de conversiones para adaptar los vehículos nafteros al consumo del combustible gaseoso a precios muy competitivos, respondiendo la industria automotriz a este nuevo escenario, aumentando la oferta de versiones con motores FLEX”, recuerda.
Dentro de este contexto, de Paoli resaltó el actual trasvase de un mercado a otro (del gaseoso al líquido), revirtiendo la tendencia de la década pasada, en donde los consumidores ahora optan las naftas (en mayor proporción), privilegiando de algún modo el consumo de las combustibles Premium.
El expendedor prevé que el rumbo incluso se profundizará aun más. Se basa en los dichos del Presidente de Acara, la entidad que reúne a las concesionarias oficiales de todo el país, Dante Álvarez, quien afirmó que “las cifras de marzo permitieron completar un primer trimestre excepcional con una evolución interanual del 42,5 por ciento. Todo parece indicar que este nivel de actividad se va a mantener y vamos a tener un año completo de crecimiento”.
Finalmente, de Paoli hizo una referencia particular sobre la región del Nordeste Argentino (NEA) respecto a esta coyuntura: “Las Estaciones de Servicio en Formosa, Chaco, Corrientes y Misiones no pueden vender GNC (restan importantes inversiones públicas para concluir el trazado del Gaseoducto del NEA) y la única alternativa es ofrecer combustibles líquidos. En ese contexto, resulta un buen augurio la apertura de nuevas bocas de expendio y el proyecto de otras más en la región, lo cual trae un aire de mejores perspectivas para nuestro sector”, destacó el empresario.
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